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jueves, 31 de mayo de 2018

Evaluación y medida de las habilidades sociales

Según Vicente Caballo, 1997: la función de la evaluación de las HHSS (habilidades sociales) es identificar las deficiencias conductuales sobre las que habrá que trabajar, su naturaleza y determinantes.

Es importante obtener una evaluación del Triple Sistema de Respuesta
  • respuesta motora
  • respuesta fisiológica
  • respuesta cognitiva
Y todas ellas antes, durante y después de las interacciones sociales observadas, ya que se pretende realizar un muestreo representativo del universo de conductas sociales del sujeto.
 
Las HHSS se pueden evaluar:
- previamente a la puesta en marcha de un programa para conocer las carencias del sujeto
- durante el desarrollo del mismo para ir comprobando los avances
- a su término para determinar su eficacia
- en una fase de seguimiento posterior para garantizar que lo aprendido perdura
 
Existen diferentes niveles de análisis de las HHSS. Esta es una cuestión previa a la evaluación y a la intervención. 

Niveles:
 
1. Unidades moleculares: conductas más simples (ej. tiempo de contacto ocular, duración de una sonrisa, etc.). La ventaja del uso de estas unidades de análisis es que son objetivas y fáciles de operativizar. Sin embargo, como desventaja se ha de señalar que ofrecen una visión muy parcial y atomizada de la conducta.
 
2. Unidades de nivel intermedio: son las secuencias de conductas que se hallan en un nivel más amplio que las moleculares y son más concretas que las molares. Son descripciones intermedias y detalladas de las conductas (ej. expresiones faciales, juicio de la sincronización entre la comunicación verbal y no verbal, etc.).
 
3. Unidades molares: son secuencias conductuales más complejas (ej. juicio de H.S. de una persona, grado de asertividad, etc.). Su ventaja principal radica en que ofrecen una gran validez ecológica, pero presentan la desventaja de ser poco objetivas.
 
Se utilizan para la evaluación de las HHSS principalmente 3 instrumentos:
 
1. La observación conductual: Registrándose frecuencia, duración y cualidad de las conductas previamente definidas con claridad para permitir una observación fiable y correcta. 
Aunque existen diversos problemas en la observación como los sesgos de la expectativa del observador y reactividad del observador, puede recurrirse al diseño de interacciones representativas (el roleplaying) a partir de una recogida específica de información de las interacciones sociales problemáticas.
 
2. Los informes de otras personas: Las valoraciones de los compañeros/as, familiares, amigos/as, profesorado y demás personas que mantienen un contacto frecuente con los sujetos pueden proporcionar una información importante para la evaluación de las HH.SS. Son personas que representan los valores del medio social, aportando una ventaja de validez social.
 
3. Las medidas de autoinforme: Pueden proporcionar información en relación al conocimiento de HH.SS., percepción social y autopercepción de las habilidades interpersonales. Sin embargo el importante factor de deseabilidad social es indiscutible y por ello puede que no refleje la conducta cotidiana de los sujetos.

Algunos de los autoinformes son:

- Escala del clima social (CIES). Se compone de las siguientes variables de análisis: relaciones, autorrealización y estabilidad/cambio.
- Escala de Habilidades Sociales (EHS). E. Gismero González.
- Escala Multidimensional de Expresión Social (EMES). Vicente E. Caballo, 1997. Dividida en dos partes, la parte motora (EMS-M) y la parte cognitiva (EMES-C).
- Escala de Ansiedad y Evitación Social. Watson y Friend. Gil, 1983.
- Inventario de Aserción. Carrasco, 1989. Mide malestar y probabilidad de conductas asertivas.
- Cuestionario de HH.SS. Personales. Quijano, Cornejo y Díaz. Mide agresividad, asertividad y pasividad o huía en adultos.
- Cuestionario de Aserción. Caller Ross, 1976. Específico para drogadictos.

Pese a la importancia de las relaciones interpersonales que un individuo mantiene en su vida social no existe en nuestro currículo educativo una enseñanza sistemática destinada al efecto, que nos ayude a relacionarnos de forma eficaz.
 
Multitud de trastornos psicológicos se ven acompañados por esta problemática. Es por ello por lo que se ha convertido en una Terapia de Conducta indispensable en el repertorio de todo Psicólogo/a.

Las personas con déficit en HHSS experimentan aislamiento social, rechazo y una baja autoestima, como consecuencia de percibirse a sí mismas como incompetentes socialmente. Cuando las HHSS son apropiadas, el resultado es un mayor sentido de autoeficacia y un mayor reforzamiento social positivo, tanto a corto como a largo plazo.



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